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lvl 65
Tensiones entre EE.UU. y Rusia hacen erupción en el Cáucaso



Bill Van Auken WSWS


(Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)

Tensiones que han estado escalando hace tiempo entre Rusia y la antigua república soviética de Georgia hicieron erupción en una guerra hecha y derecha este viernes, causando la muerte de cientos si no miles de civiles y convirtiendo a miles más en
refugiados, obligados a huir para salvar sus vidas.

El foco inmediato de los combates es el intento de Georgia de controlar por la fuerza militar el enclave de Osetia del Sur, que ha existido como una entidad independiente de facto durante los últimos 16 años, y la intervención armada de Rusia para rechazar
dicho asalto.

Tras esta confrontación militar, sin embargo, hay conflictos más amplios. Alimenta la sangrienta confrontación en Osetia del Sur el impulso del imperialismo de EE.UU. por establecer su hegemonía sobre los vastos recursos energéticos de Asia Central y del Cáucaso mediante la imposición del poder militar estadounidense en la región. La elite
gobernante rusa, por su parte, trata de reafirmar su dominio sobre una región
que fue gobernada por Moscú durante dos siglos antes de la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Esta amarga rivalidad entre Washington y Moscú – las dos mayores potencias nucleares del mundo – presta a los combates en el Cáucaso un carácter particularmente explosivo y peligroso.
Las tensiones entre los dos países han sido exacerbadas en el último tiempo por
el impulso del gobierno de Bush por incorporar a Georgia en la OTAN, una iniciativa que Moscú considera como parte del intento de establecer un cerco militar alrededor
de Rusia.


El régimen respaldado por EE.UU. del presidente Mikheil Saakashvili envió masivas unidades militares a Osetia del Sur el jueves por la mañana, después de afirmar que fuerzas militares de Osetia del Sur habían bombardeado aldeas georgianas, violando supuestamente un cese al fuego unilateral declarado por Tbilisi.

Aunque el régimen georgiano afirmó inicialmente que estaba realizando una “reacción conmensurable,” quedó en claro rápidamente que había lanzado una ofensiva militar total orientada a conquistar la región. Utilizando artillería, tanques, lanzacohetes montados en camiones y aviones de guerra, los militares georgianos cercaron la capital surosetia de Tsjinvali.

Según informes, gran parte de la ciudad se encontraba en llamas el viernes. El edificio del parlamento regional fue totalmente quemado, la universidad estaba en fuego y el principal hospital de la ciudad había sido puesto fuera de funciones por el bombardeo. La Cruz Roja Internacional informó que las ambulancias no podían llegar a los heridos.

“Como resultado de muchas horas de cañoneo por cañones pesados, la ciudad ha sido prácticamente destruida,” dijo al servicio noticioso ruso Interfax, Marat Kulakhmetov comandante de los soldados de mantenimiento de la paz rusos en el territorio.

Eduard Kokoity, el líder surosetio, estimó tarde el viernes que más de 1.400 civiles habían sido muertos en el ataque militar georgiano.

“Vi cuerpos yaciendo en las calles, alrededor de edificios arruinados, en coches,” dijo a Associated Press Lyudmila Ostayeva, de 50 años, antes de huir de la ciudad con su familia a una aldea cercana a la frontera rusa. “Es imposible contarlos ahora. No queda casi ningún edificio que no haya sido dañado.”

El ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, acusó a Georgia de utilizar masiva violencia con el objetivo de obligar a la población osetia a huir. “Estamos recibiendo informes de que se está realizando una política de limpieza étnica en aldeas de Osetia del Sur, la cantidad de refugiados se acrecienta, el pánico aumenta, la gente trata de salvar sus vidas,” dijo Lavrov.

Según Moscú, entre los muertos hay diez soldados de mantenimiento de la paz rusos, mientras otros treinta fueron heridos en el bombardeo de sus barracones por las fuerzas georgianas.
Los soldados fueron desplegados en el área como parte de un acuerdo al que se
llegó entre Moscú, Tbilisi y Osetia del Sur para terminar los combates que
estallaron después de la disolución de la Unión Soviética y el intento subsiguiente de los pueblos de Osetia del Sur y de Abjazia de separarse de Georgia. Los habitantes en ambas regiones temían que el recién independizado régimen georgiano aboliría su estatus autónomo.

Desde entonces, sin embargo, Tbilisi ha acusado a las tropas rusas de respaldar a las fuerzas surosetias.


Rusia consideró que las muertes de sus soldados y las víctimas civiles justificaban el envío de una columna de tanques y de infantería a Osetia del Sur, donde se han involucrado en feroces combates con unidades georgianas por el control de Tsjinvali.

“De acuerdo con la constitución y la ley federal, yo, como presidente de Rusia, estoy obligado a proteger las vidas y la dignidad de ciudadanos rusos dondequiera se encuentren,” dijo el presidente ruso Dmitry Medvedev a una reunión de su consejo de seguridad en el Kremlin. “No permitiremos que la muerte de nuestros compatriotas quede sin castigo.”

Mientras tanto, autoridades georgianas acusaron a aviones rusos de atacar las bases militares del país, aeropuertos y el principal puerto del Mar Negro, Poti, tarde el viernes y temprano el sábado, matando a algunos civiles. Se informa que bombas cayeron sobre la capital, Tbilisi, y en el área del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan.

“Todo el día de ayer, han estado bombardeando Georgia desde numerosos aviones, atacando específicamente a la población civil, y tenemos numerosos heridos y muertos entre la población civil en todo el país,” declaró Saakashvili a la red noticiosa estadounidense, CNN.

Saakashvili anunció que había llamado a las filas a las reservas del país, mientras fuentes en Georgia dijeron que se espera que anuncie la imposición de la ley marcial.

Parecería que no se escogió por casualidad el momento de la incursión georgiana, en un día en el que la atención del mundo estaba concentrada en la apertura de los Juegos Olímpicos en Beijing, donde están presentes tanto el primer ministro ruso Vladimir Putin como el presidente de EE.UU. George Bush.

Saakashvili, sin embargo, sugirió que fue Rusia la que había elegido la fecha, calificándola de un “momento brillante para atacar a un pequeño país” y acusando que la rápida reacción de los militares rusos evidenciaba los preparativos de Moscú para una intervención.


El presidente georgiano declaró que su país “mira con esperanza” hacia EE.UU. La confrontación armada con Rusia, afirmó, “ya no tiene que ver con Georgia. Tiene que ver con EE.UU., sus valores... EE.UU. defiende a las naciones amantes de la libertad y las apoya. Es lo que representa EE.UU.”

Bajo el gobierno de Bush, EE.UU. ha tratado de forjar vínculos estrechos con Georgia, particularmente desde que la “Revolución Rosa” respaldada por EE.UU. allanó el camino para el ascenso al poder de Saakashvili.

El principal interés del imperialismo de EE.UU. en Georgia es para que sirva de cabecera de puente en la Cuenca del Caspio rica en petróleo y gas y como ruta estratégica de tránsito para canalizar suministros de energía de la región, circunvalando Rusia.

Para consolidar sus lazos con el régimen georgiano, Washington ha suministrado cientos de millones de dólares en ayuda militar, mientras enviaba grandes cantidad de militares de EE.UU. para entrenar a las crecientes fuerzas armadas del país.

Las tropas georgianas, mientras tanto, representan el tercer contingente por su tamaño que participa en la ocupación estadounidense de Iraq, ascendiendo a unos 2.000 soldados. Tbilisi indicó el viernes que buscaría ayuda de EE.UU. para llevar de vuelta a por lo menos 1.000 de esos soldados para que participen en los combates en Osetia del Sur.

Lavrov, ministro de exteriores ruso, aludió al apoyo militar de EE.UU. para Georgia, declarando: “Ahora vemos que Georgia ha encontrado un uso para esas armas y para las fuerzas especiales que fueron entrenadas con la ayuda a instructores internacionales.” Agregó:
“Pienso que nuestros colegas europeos y estadounidenses... debieran comprender
lo que está sucediendo. Y espero sinceramente que llegarán a las conclusiones correctas.”


El mes pasado, la Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice realizó una provocadora visita a Tbilisi, denunciando a Rusia y reiterando el respaldo de EE.UU. para la membresía en la OTAN de Georgia. Los aliados de Washington en la OTAN
en Europa Occidental, sin embargo, han recibido la propuesta con frialdad, viéndola como una provocación innecesaria contra Rusia, de la que dependen para
suministros de energía.

No se sabe si durante su visita Rice dio una luz verde explícita para la intervención en Osetia del Sur, o si el régimen georgiano sintió que la demostración de apoyo de EE.UU. le daba la seguridad del apoyo de Washington para una acción militar semejante.

Después del ataque del viernes, Washington no llegó a suministrar un apoyo explícito a la acción georgiana, pero ha dejado en claro que respalda la posición de su Estado cliente en el Cáucaso.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no apoyó una resolución respaldada por Rusia para terminar con los combates debido a la oposición de Washington a una cláusula que llama a todas las partes a “renunciar al uso de la fuerza.” La implicación evidente es que EE.UU. respalda el derecho de Georgia a realizar una acción militar.

La Secretaria de Estado Rice, publicó una declaración en la que condena efectivamente a Rusia, mientras suministra una justificación tácita para la intervención de Georgia. “Llamamos a Rusia a cesar los ataques contra Georgia con aviones y misiles, a respetar la integridad territorial de Georgia, y a retirar sus fuerzas de combate terrestre de suelo georgiano,” dijo. “Subrayamos el apoyo de la comunidad internacional para la soberanía y la integridad territorial de Georgia
dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas.”

El estallido de la guerra en el Cáucaso es el producto final de la política cada vez más agresiva del imperialismo de EE.UU. después de la disolución de la URSS hace casi 17 años.
Washington ha manipulado sistemáticamente conflictos nacionales en la región
para impulsar su propio objetivo de hegemonía militar y económica. Esto comenzó
con las sangrientas guerras en la antigua Yugoslavia.

Todos los argumentos utilizados por Washington para justificar su apoyo a Bosnia y Kosovo y su ataque militar contra Serbia durante las guerras de los Balcanes de los años noventa podrían ser empleados con la misma efectividad para condenar la intervención de Georgia y defender a Osetia del Sur, así como la intervención de Rusia a su favor.

En este caso, sin embargo, Washington a elevado la “integridad territorial” de Georgia a un principio supremo en el conflicto, justificando efectivamente la intervención militar de Georgia y un ataque contra la población rusa de la provincia que Moscú ha
estigmatizado como “limpieza étnica.”

La contradicción evidente entre estas dos políticas solo subraya el hecho de que la supuesta aversión del imperialismo de EE.UU. a la limpieza étnica y a la supresión de enclaves étnicos depende enteramente de quién la hace y de si sirve o no los intereses estratégicos de EE.UU.


Existe un vínculo directo entre esta última guerra y las libradas por EE.UU. en los Balcanes. En febrero, EE.UU. y Occidente reconocieron la “independencia” de Kosovo, sobre la base de su secesión unilateral de Serbia, en violación directa de varias resoluciones de Naciones Unidas. El objetivo al respaldar esa secesión – como en su apoyo para la represión de entidades secesionistas similares en Georgia – fue
impulsar los planes militares de EE.UU. para cercar a Rusia y asegurar rutas de
acceso a la Cuenca del Caspio.

En los prolegómenos para la declaración unilateral de independencia de Kosovo, Moscú había advertido repetidamente que establecería un precedente para acciones similares por parte de otros territorios en la antigua URSS – Abjazia y Osetia del Sur, en particular. Como corolario, el régimen ruso aumentó su apoyo para ambos
territorios.

Ahora, el estallido de la guerra en Osetia del Sur plantea la amenaza de una conflagración regional que puede llevar a las dos mayores potencias con armas nucleares del mundo, EE.UU. y Rusia, a una confrontación militar directa, con los inmensos peligros que un conflicto semejante posa para la humanidad.


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